Porque ser saludable no se trata sólo de la pérdida de peso.

Dar atención a la dieta y controlar la nutrición no solo consiste en perder kilos. Por el contrario, se trata de sentirse bien, ganar más energía y conseguir equilibrar el estado de ánimo.

A continuación te presentamos unos consejos para marcar las líneas básicas de un nuevo plan nutricional que beneficie tanto a tu cuerpo como a tu mente esta primavera.

Consejos saludables de primavera

  1. Céntrate en lo fresco:

En primavera es cuando más disponemos de productos frescos de temporada en abundancia. Después de un invierno lleno de sopas y guisos, es el momento ahora para ingerir alimentos más crudos. Es el momento de ser creativo y preparar diferentes tipos de ensaladas y aderezos, preparados por ejemplo con hierbas frescas, sésamo, miso y aceite virgen extra. Busca comprar a productores locales productos orgánicos de temporada o pide online una caja de verduras entregado directo a tu puerta. Hazte también con un “Spiralizer” o cortador de verduras en espiral, para crear por ejemplo tallarines de calabacín o cintas de zanahoria caseras.

  1. Incrementa tu consumo de superalimentos.

Es el momento de combatir la astenia primaveral, así que un plus de superalimentos en tu dieta te portará más energía. Consúmelos mezclados con batidos o añádelos a tus recetas. Algunos ejemplos de los que puedes usar son:

– Maca en polvo: preparada a base de rábano, la maca es rica en vitaminas B, C, y E, así como también en calcio, zinc, hierro, magnesio, fósforo y aminoácidos. Ayuda a equilibrar las hormonas sexuales femeninas, ayudando fertilidad, el acné hormonal, la libido, los estados de ánimo y la ansiedad, y además funciona como una inyección de cafeína natural energizante.

– Spirulina: esta alga es uno de los alimentos más ricos en proteínas del planeta (65%), más del doble que una pechuga de pollo cocida. Así, este nivel tan alto en proteínas contribuye a que los nutrientes naturales de los demás componentes se liberen lentamente para crear una liberación de energía sostenida. Hay estudios que también atribuyen a la espirulina propiedades reducir el colesterol y mejorar el sistema inmunológico.

– Cúrcuma: una verdadera maravilla de la especia bienestar. Los estudios revelan que la cúrcuma y su principal componente activo tienen un potente efecto sobre el cuerpo por hasta la regulación de las vías de desintoxicación del hígado, la protección contra la inflamación crónica y mantener nuestra sangre y las células sanas.

  1. Vacía y limpia los armarios de tu cocina

Desecha los productos secos y caducados. Tira cualquier cosa cuyos ingredientes no puedas pronunciar: aditivos, colorantes, conservantes, grasas trans, azúcar, productos dietéticos, aperitivos salados, “bajos en grasa” o alimentos “light”. Vigila también las etiquetas de los condimentos, en las que muchas veces pueden haber azúcares ocultos como el jarabe de maíz de alta fructosa o incluso edulcorantes artificiales y grasas trans.

  1. Di adiós al azúcar

Es inevitable: el azúcar refinado no es bueno para tu salud. El exceso de azúcar en la dieta está relacionada con la diabetes, enfermedades del hígado, obesidad y las enfermedades cardiovasculares. Además, el azúcar es adictivo. Puedes sustituirla por otras opciones alternativas, como son las especias dulces canela y vainilla. Pásate del chocolate con leche y los dulces al chocolate negro de alta calidad. Cómete solo dos cuadraditos para quitarte el gusanillo después de las comidas. Evitar las comidas procesadas y los productos “light”. Abandona las bebidas gaseosas y los zumos de frutas. Cámbialos por agua con gas, fruta entera, o batidos de vegetales verdes deliciosos hechos por ti.

  1. Mánchate las manos de verde

Nada satisface más que comer algo nutritivo que has cultivado tú misma.

No importa si tu piso es pequeño, siempre hay maneras para intentar cultivar tu propia producción de alimentos. Puedes empezar cultivando unas cuantas hierbas aromáticas como menta, albahaca , cilantro y perejil; solo necesitas un lugar junto a la ventana y son geniales añadidas al instante en tus platos, conservando así todo su sabor, frescura y color.

Si además dispones de balcón, atrévete a cultivar hortalizas como tomates, pepinos o pimientos. Si eres de los más afortunados y dispones de jardín, entonces ¡lánzate de lleno! La jardinería es buena para la salud de por sí: disminuye la presión arterial, aumenta la actividad del cerebro y produce una actitud optimista en general.

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